Autismo

La National Society for Children & Adult with Autism de EE.UU. indica que muchos de los problemas emocionales y de comportamiento manifestados por individuos con autismo surgen directamente de la dificultad en entender y relacionarse con el mundo que los rodea.

Características de los niños con autismo

  • Su respuesta a sonidos puede ser rara, causando que a menudo la gente piense que un niño autista es sordo. Un niño autista puede parecer no oír el ruido estrepitoso de una sirena, pero quedar totalmente fascinado con el sonido del papel arrugado. Algunos sonidos le angustian de tal forma que se encoge y cubre sus oídos.
  • Un niño autista usualmente ignora las palabras, aparentemente inadvertido de que tienen significado. Pueden pasar varios años antes de que responda a su propio nombre o antes de que aprenda que los objetos tienen nombres específicos. El niño puede aprender a seguir instrucciones sencillas (mientras menos palabras, mejor) pero puede confundirse ante una oración larga.
  • Algunos niños nunca hablan. Otros aprenden pocas palabras, casi siempre más tarde de lo acostumbrado. Muestran patrones del habla típicos, pero poco usuales. Algunos tratan de comunicarse repitiendo lo que acaban de oír; esto se llama “ecolalia”. Si se les pregunta “¿quieres una galleta? Y el niño contesta ¿”quieres una galleta?, lo más seguro es que quiere una. Algunos muestran ecolalia retrasada y son capaces de repetir palabra por palabra algo que hallan escuchado en el pasado. Otros tienen un gran repertorio de comerciales de televisión, y los hay que aprenden a decir palabras o frases con significado por su propia cuenta, pero al decir oraciones, estas pueden ser abreviadas, con palabras confusas y a medias, letras invertidas dentro de palabras o palabras dentro de oraciones. Tienen problemas con preposiciones y pronombres confundiendo “tú” con “yo”. Algunos logran hablar bastante bien, pero se expresan telegráficamente.
  • Tienen problemas de pronunciación y con el tono de voz. Se les escapan el final de las palabras o usan sólo pedazos de éstas, y frecuentemente no pueden producir un flujo regular de palabras. La correcta inflexión vocal es rara.
  • El modo en que miran a menudo parece tan confuso como el modo en que oyen. Pueden estar fascinados con objetos brillosos o que estén en movimiento. Parecen reconocer formas sólo por su contorno general, sugiriendo que pueden no estar usando la parte del ojo que ve detalles definidos. Tienden a ser confundidos por vistas complicadas y que cambian rápidamente.
  • Los niños autistas parecen no poder comunicarse con gestos para mostrar lo que quieren, aunque a menudo le empujan el brazo a uno hacia algo que quieren. Puede ser necesario enseñarles a señalar y a sonreír.
  • A menudo aprenden acerca del mundo, no tanto viendo y oyendo sino usando el tacto, el olfato y el gusto para explorar. Pueden disfrutar de juegos que proveen lo que los neurólogos llaman estimulación vestibular, como ser tirados en el aire, aunque en otras ocasiones no les gusta ser tocados. Algunos parecen ser insensibles al frío, calor, o dolor, o muy sensitivos, y pueden alternar entre los extremos.
  • Muchos parecen tener movimientos de cuerpo no usuales, caminando en puntas de pié, aleteando manos y brazos o meciendo de atrás hacia adelante en una silla. Sus movimientos son inmaduros, aunque algunos son trepadores y equilibristas diestros.
  • Son usualmente retraídos y se mantienen apartados, especialmente cuando son jóvenes
  • Se resisten a los cambios.
  • Desarrollan miedo a objetos inofensivos, pero están desprevenidos de peligros reales.
  • A veces los niños autistas demuestran habilidades especiales que confunden tanto como los vacíos en su desarrollo. Algunos tienen una memoria fantástica para detalles y trivialidades. Otros tienen una habilidad musical avanzada y pueden tocar pasajes musicales complejos aún cuando no pueden leer música. Unos exhiben un sentido del equilibrio sobrehumano, mientras otros pueden decirle a uno al instante el día de la semana correspondiente a cualquier tiempo pasado o futuro. No faltan los dotados en matemáticas.
Niños con autismo

Niños con autismo

EL SUFRIMIENTO DE LA FAMILIA

Es común que padres de niños autistas se pregunten con angustia qué pasará cuando ellos falten y no estén para cuidarlo. A la vez que deben pensar sobre los efectos en el niño enfermo, también deben pensar sobre sus hermanos normales. La situación es crítica para cualquier familiar e inevitablemente produce problemas emocionales”, dice la Sra. M. Cecilia Lien de Rosental.

El autismo es un desorden biológico y no se produce por algo que la familia haya hecho al niño. Pero está claro que la familia, la relación de pareja y el estado psicológico de padres y hermanos de un niño autista pueden verse afectados. Es necesario entonces que los padres se cuiden a sí mismos en esos aspectos con especial atención, acudiendo a terapia familiar o a un sicólogo o siquiatra si es necesario.

En el Boletín de la Sociedad Nacional para Niños y Adultos con autismo de N.Jersey EE.UU, Carmen B. Pingree recomienda, desde su experiencia, que “cuanto antes saquemos las lágrimas por el hijo que pudo ser, y actuemos con lo que hay que hacer para el niño que es, tanto más pronto se restaurará un sentido de equilibrio en nuestra vida. La autocompasión malgasta energía que es necesaria para ayudar al niño”. Esto es especialmente grave para el autista, cuya familia puede ser un apoyo primordial.

La familia no sólo es quien buscará el tratamiento de conducta que más convenga al niño, programado para disminuir la conducta negativa y aprovechar lo positivo, sino que una vez encontrado un programa así, lo pondrá en práctica en el hogar. La familia además puede ayudar concurriendo a clases o visitando la escuela especializada para poder llegar a ser parte del equipo de enseñanza.

Muchas veces los padres que comparten el tener un hijo con autismo se organizan para reunirse para compartir información, experiencias y apoyo moral.

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