Cáncer de mama

Afrontar las consecuencias físicas y psicológicas al diagnosticar cáncer de mama, es una de las situaciones más difíciles de aceptar para una mujer que adquirió esta enfermedad. El cáncer de mama afecta tanto a la mujer como a su pareja, los cambios corporales no son fáciles de aceptar por ninguno de los dos, pero es el apoyo y la comprensión lo que minimizará los efectos del cáncer.

¿Quién presenta mayor riesgo de padecer cáncer de mama?

Las personas con mayor riesgo de padecer cáncer de mama son las mujeres, especialmente cuando tienen más de 60 años, que ya han tenido un cáncer de mama, o que presentan casos en la familia; así como todas aquellas que llevaron a cabo una terapia de reemplazo hormonal en algún momento de su vida.

Sin embargo, el cáncer de mama puede aparecer en cualquier persona, por lo que es sumamente importante autoexaminarse la mama, por lo menos, una vez al mes, ya que, en la fase inicial, este tipo de cáncer no causa síntomas específicos, pudiendo retrasar el diagnóstico y el tratamiento.

Principales factores de riesgo

Así, los principales factores que aumentan el riesgo de cáncer de mama son:

1. Historia de los cambios de la mama

Las mujeres que tienen mayores posibilidades de desarrollar este tipo de cáncer son aquellas que ya han tenido problemas en la mama o hicieron radioterapia en la región, como sucede en otros tipos de cáncer en la región o en el tratamiento del linfoma de Hodgkin, por ejemplo.

El riesgo también es mayor en las mujeres que presentan alteraciones benignas de la mama, como hiperplasia atípica o carcinoma lobular in situ y alta densidad mamaria; misma que es evaluada en una mamografía.

2. Historia familiar de cáncer

Personas con familiares que ya han tenido cáncer de mama o de ovario, especialmente cuando lo ha sufrido un pariente de primer grado como padre, madre, hermana/o, hija/o, también presentan un riesgo 2 a 3 veces mayor. En estos casos, existe un test genético que ayuda a confirmar si realmente existe un riesgo de desarrollar la enfermedad.

3. Mujeres en la menopausia

En la mayoría de los casos, las mujeres en la menopausia optan por realizar una terapia de reemplazo hormonal con remedios compuestos de estrógeno o progesterona, lo que puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer, sobre todo cuando su uso es por más de 5 años.

Además, cuando la menopausia se produce después de los 55 años, las posibilidades también son mayores.

4. Estilo de vida poco saludable

Como en casi todos los tipos de cáncer, la falta de actividad física regular aumenta las posibilidades de tener cáncer de mama, especialmente debido al aumento del peso corporal, lo que favorece el desarrollo de mutaciones en las células. Además, el consumo de bebidas alcohólicas a lo largo de la vida también aumenta el riesgo de sufrir este tipo de cáncer.

5. Embarazo tardío o ausencia de embarazo

Cuando la primera gestación se produce después de los 30 años o hay ausencia de embarazo, el riesgo de desarrollar cáncer de mama también es mayor.

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¿Cómo disminuir el riesgo de padecer cáncer de mama?

Para disminuir las posibilidades de desarrollar cáncer es importante evitar los alimentos poco saludables como enlatados y comidas preparadas, así como evitar otros factores como estar expuesto a humo o tener un IMC superior a 25.

Además, se debe consumir alrededor de 4 a 5 mg por día de vitamina D, como el huevo o el hígado; y optar por alimentos ricos en fitoquímicos, como carotenoides, vitaminas antioxidantes, compuestos fenólicos o fibras, por ejemplo.

Factores que aumentan riesgo de padecer cáncer de mama

La mujer que huya del sobrepeso, haga ejercicio, tome alimentos vegetales con cualidades protectoras, evite el alcohol, se autoexplore y cumpla las revisiones médicas, reducirá el riesgo para su pecho. La incidencia de cáncer de mama se ha triplicado en los últimos 50 años y, aunque se sospecha que diversos factores ambientales, como la dieta, pueden influir en el aumento de casos, todavía no se han identificado con certeza los agentes que lo causan.

Por otra parte, aunque las medidas de prevención que se pueden tomar para evitar padecer cáncer de mama tienen un impacto limitado, has de saber que siempre podrás hacer algo para prevenir el riesgo: optar por un estilo de vida saludable, sin tabaco, con ejercicio y buenos hábitos. Hoy comenzaremos a hablar sobre los factores que incrementan la posiblidad de padecer cáncer de mama.

A más riesgo genético, más control

Entre un 5 y un 8% de los cánceres de mama son hereditarios. Las mujeres que tienen antecedentes de la dolencia en tres o más familiares de primer grado, es aconsejable que se sometan a un test genético, consistente en un análisis de sangre, para comprobar si portan mutaciones en sus genes que las predispongan a enfermar. En estos casos conviene comenzar los exámenes de mama antes de lo aconsejado al resto de la población femenina, y realizarse una resonancia magnética nuclear (RMN) a partir de los 25 años, lo que ayuda a detectar tumores cuando son más pequeños y, por tanto, más curables.

Las desventajas del embarazo tardío para padecer cáncer de mama

Otro de los factores son los reproductivos. Una menarquia (primera regla) temprana, una menopausia tardía y, fundamentalmente un intervalo grande entre la primera regla y el primer embarazo -a partir del cual las células de la mama se diferencian y ya no se pueden volver malignas- son factores que pueden desencadenar un cáncer de mama.

A principios del siglo XX la menarquia llegaba a los 15 años, y el primer embarazo a los 18-19, con lo que el periodo para que hubiera un estímulo cancerígeno era de 3 a 4 años. Ahora, la menarquia se ha adelantado a los 12 -en su aparición influye un mayor consumo de calorías-, y el primer embarazo es más tardío -en torno a los 26 años de media, pero a veces bastante después- debido, entre otras causas, a la incorporación de la mujer al trabajo, por lo que el riesgo se ha multiplicado por seis.

Consejos para evitar padecer cáncer de mama

Consejos para evitar padecer cáncer de mama

Mamografía, a partir de los 50 años

La radiografía de mama es un buen método para la detección precoz y, al igual que la resonancia magnética, ha mejorado significativamente el pronóstico de la enfermedad, pero su edad de aplicación y periodicidad se debaten dentro de la comunidad médica, debido, entre otras cosas a que supone una irradiación del pecho, que es un factor de riesgo. Aunque algunos expertos aconsejan realizarla a partir de los 40 o 45 años, su beneficio no está probado. En cambio, está fuera de duda que conviene realizarla cada uno o dos años entre los 50 y 65 años de edad.

Autoexploración y exploración

Dado que no es nociva, como norma general se recomienda a las mujeres en edad fértil autoexplorarse los pechos coincidiendo con cada menstruación, y a las mujeres posmenopáusicas, una vez al mes. También es importante acudir al médico una vez al año, para una revisión ginecológica completa.

Cuando saltan las señales de alarma

No hay que perder tiempo. Es importante acudir al médico lo antes posible en cuanto notes la presencia de un nódulo, un enrojecimiento o retracción de la piel o alteraciones en el pezón con algún tipo de secreción, por mínimas o inofensivas que te parezcan estas alteraciones.

Sobrepeso: el enemigo n°1

Una vez que la mujer deja de tener la regla, la cantidad de grasa que acumula en su cuerpo está relacionada con la incidencia de cáncer de mama. Cuanta más grasa tiene la mujer, más estrógenos se producen, exponiendo a la mama a una mayor cantidad de estas hormonas, cuyo exceso se relaciona con la enfermedad.

Lactancia materna: una sana costumbre que evita padecer cáncer de mama

El amamantamiento de larga duración disminuye levemente el riesgo de cáncer de mama mientras la mujer esté en su edad fértil, siempre que dé el pecho a su hijo durante el menos un año.

Diagnóstico del cáncer de mama

Mientras más temprano se detecte el cáncer de mama, mayores serán las probabilidades de un tratamiento con éxito. Para ello las mujeres de 40 años de edad o más deben hacerse una mamografía, bajo la supervisión de un médico; entre los 20 y los 39 años, deben practicarse exámenes generales en los pechos cada 3 años; realizando además un autoexamen en los pechos todos los meses para conocer cambios en el tamaño o forma y detectar con más facilidad cualquier signo o síntoma.

El médico examinará primero sus pechos en busca de cambios en el tamaño o la forma, y después palpará suavemente los senos y examinará el área debajo de ambos brazos. Ésta es una buena oportunidad para que el médico o la enfermera la enseñe a autoexaminarse los senos si todavía no sabe cómo hacerlo.

Cada mujer debe conocer su cuerpo; los exámenes periódicos podrán hacer más notorios los cambios que sufren los pechos al presentarse los síntomas de un posible cáncer, y alertando sobre la más mínima irregularidad.

Cualquier malformación debe ser alertada a un médico, la autoexploración solo es efectiva cuando se detecta algún cambio y se acude inmediatamente a un centro clínico especializado. Los exámenes médicos se pueden realizar durante la visita periódica al ginecólogo, según sus observaciones se practicarán exámenes para descartar cualquier posibilidad de cáncer.

El mejor momento para hacerse el autoexamen de los senos es aproximadamente una semana después del período menstrual (la regla), cuando sus senos no están sensibles ni inflamados. Si no está teniendo períodos regulares, hágase el autoexamen de los senos el mismo día cada mes, preferiblemente una semana después de pasar el periodo menstrual. Para mayor seguridad, usted puede examinarse los senos en busca de hendiduras de la piel, cambios en los pezones, enrojecimiento o inflamación, mientras está de pie delante de un espejo, inmediatamente después del autoexamen de los senos cada mes.

Cáncer de mama

Cáncer de mama

La mamografía

Cuando se presentan síntomas, lo mejor es tomar una radiografía al seno, comprimiéndolos por unos segundos entre dos placas que emiten niveles bajos de radiación. Estas radiografías de las mamas detectan hasta un 85 por ciento de los tumores, algunos demasiado pequeños para ser sentidos con la mano y otros que se encuentran en estado precanceroso, aunque por si solo no puede determinar si es cáncer. Para ello debe practicarse una biopsia que confirmará si el tumor o la protuberancia encontrada se desarrollará en forma de cáncer.

En una biopsia se extrae una pequeña cantidad de tejido para estudiarlo microscópicamente y así tener la completa seguridad de si se presenta o no un cáncer de mama. En algunas, se usa una aguja muy fina para extraer líquido y células de la protuberancia. Otros métodos usan una aguja más grande o cirugía para extirpar más tejido.

En muchos casos se puede combinar la mamografía con la realización de un ultrasonido, que utiliza ondas sonoras de alta frecuencia y revela aún más las sospechas de cáncer presentadas en una mamografía, al igual que la resonancia magnética en la que hay aún más efectividad en detectar el cáncer de seno al presentarse algún síntoma.

Prevención del cáncer de mama

Los expertos dicen que una de cada nueve mujeres en América desarrollará cáncer de mama. Más de 45.000 mujeres por año mueren de esta enfermedad.

Quienes corren los mayores riesgos son las mujeres mayores de 65 años, las que ya han tenido cáncer en un pecho, las que tienen un familiar directo como madre o hermana que padece la enfermedad, las que no quedaron embarazadas, o lo hicieron por primera vez después de los 30 años de edad.

Sin embargo, la mayoría de las mujeres que tienen cáncer de mama no pertenecen a ninguno de estos grupos, y las causas aún no pueden ser identificadas. No obstante, un estudio cree que hay relación entre el consumo de carne roja con la incidencia del cáncer de senos, encontrando que se duplica el riesgo en mujeres que consumen la carne más cocida en comparación con las que se la comen más cruda.

En cuanto a técnicas de detección de la enfermedad, lo último es el desarrollo de un análisis de médula ósea que podría detectar el cáncer de mama y determinar mejor quiénes corren riesgos de sufrir recaídas. La Gaceta de Medicina de Nueva Inglaterra fue quien publicó esta noticia que aún no es una realidad masificada, y ni siquiera ha sido aprobada para su uso regular. Pero la idea es que en un futuro cercano, este examen ayude a determinar cuáles son los tumores que crecen más rápido y cuáles son los que crecen lentamente, lo cual es de gran utilidad porque los que crecen más lento pueden causar problemas, y deben ser tratados.

Las pruebas de médula ósea pueden servir, además, para que algunas pacientes no tengan que ser sometidas a tantas dosis de quimioterapia. Pero mientras no se hallan completado los estudios en esa área, los sistemas de detección del mal más utilizados siguen siendo la extracción de líquido o de una pequeña muestra del bulto que la mujer encontró en su seno para analizar, lo cual se realiza con anestesia local.

Cáncer de mama

Cáncer de mama

El éxito de cualquier tratamiento contra el cáncer pasará inevitablemente por el factor tiempo. Mientras antes se lo descubra, más posibilidades hay de sobrevivir. Por esto es que existen campañas mundiales que se refieren a la importancia de que la mujer se examine sus senos para comprobar que no halla un engrosamiento dentro del mismo o en la piel, que no se aprecie piel rojiza en el área del seno o cambio en la forma del seno o pezón, ni que exista retracción del mismo. Una secreción del pezón también debe ser motivo de consulta al médico.

Esa sencilla revisión deben hacerla las mujeres cada mes a partir de los 20 años. Después de los 35, además de eso, debe cada año realizarse una mamografía que podrá detectar mejor cualquier anomalía. Las mamografías pueden descubrir bultos mucho antes de que puedan ser palpados.

Recomendaciones para la detección del cáncer de mama

Cuando se trata de la detección del cáncer de mama, expertos y grupos de defensa no están de acuerdo en que las mujeres deban comenzar a hacerse mamografías regulares de detección de cáncer de mama. Sin entrar en la polémica, considere los siguientes hechos:

  • El riesgo existe de por vida (hasta los 85 años) de una mujer de desarrollar cáncer de mama en 1940 fue del 5% o una de cada 20; el riesgo es ahora 13,4%, o más de una de cada 8.
  • Se estima que este año terminaremos con alrededor de 231 840 nuevos casos de cáncer de mama invasivo serán diagnosticados en mujeres. Cerca de 40.290 mujeres morirán de cáncer de mama.
  • Las mujeres que se someten a mamografías de cribado del cáncer de mama han demostrado una reducción  significativa las muertes por la enfermedad.
  • La eficacia de cualquier programa de cribado de cáncer de mama depende de con qué frecuencia las mujeres son examinadas, el cumplimiento de las recomendaciones de cribado, y la calidad de la prueba de detección.
Ilustración sobre la detección del cáncer de mama

Ilustración sobre la detección del cáncer de mama

Las siguientes son recomendaciones de la Sociedad Americana del Cáncer para la detección del cáncer de mama:

  • Examen del seno por un médico cada tres años a partir de los 20 años; examen anual clínico de mama a partir de los 40 años
  • Mamografía anual a partir de los 40 años; aunque de los expertos en cáncer de mama no todos están de acuerdo. Cuando necesita una mamografía es una decisión personal entre usted y su médico.
  • Las mujeres en categorías de alto riesgo deberían hacerse las mamografías cada año y suelen comenzar a una edad más temprana.
  • La detección con ultrasonido también puede ser efectiva, además de las mamografías. El MRI de seno puede ser usado si una mujer tiene un riesgo de por vida de cáncer de mama superior al 20%.

Signos y síntomas del cáncer de mama

Los cambios de forma, aparición de protuberancias son algunos signos que pueden ser síntomas de una cáncer de mama, al presentarse alguno debe acudir a su médico inmediatamente, para ello tenga en cuenta:

Las inflamaciones de una alguna parte del seno
Irritaciones o hendiduras de la piel
Dolor o retracción (contracción) del pezón
Enrojecimiento o descamación de la piel del seno o del pezón
Secreciones que no sea leche materna.
Ante todo esta la previsión, si presenta alguno de los síntomas y acude oportunamente a un médico podrá controlar el desarrollo de un cáncer, si no lo hace podría ser demasiado tarde.

Síntomas del cáncer de mama

El cáncer de mama puede ser identificado mediante autoexamen de la mama. Algunos síntomas que pueden estar relacionados con este tipo de cáncer son:

  • Un bulto reconocido en la palpación, claramente diferente del otro tejido mamario propia, y que no desaparece
  • Hinchazón local que no desaparece
  • Piel de la mama arrugada o depresiones en la mama
  • Piel escamosa alrededor del pezón
  • Cambios en la forma del seno
  • Cambios en el pezón, tales como, por ejemplo, la reversión
  • Secreción sanguinolenta o clara del pezón

Aunque los síntomas del cáncer de mama mencionados anteriormente no determinan la presencia de cáncer, ya justificar una visita al médico.

Identifica los síntomas del cáncer de mama

Identifica los síntomas del cáncer de mama

El cáncer de mama es uno de los cánceres que cuando se detecta a tiempo, tienen mejores posibilidades de supervivencia, por lo que si las mujeres notan cualquiera de estos cambios en el seno, debería ir al mastólogo médico para ser examinados con mayor precisión.

El médico también puede ordenar al mastólogo otras pruebas para confirmar o refutar el diagnóstico de cáncer de mama y, si es necesario, lo enviará a un oncólogo, que es el médico responsable del tratamiento del cáncer.

Tratamientos, cuidados y avances en el cáncer de mama

El cáncer de mama se cura en más del 70% de los casos, entendiendo la curación como permanecer libre de la enfermedad al cabo de diez años de la aparición del tumor o fallecer debido a otra causa. Según el doctor Alba, estos son algunos de los avances más importantes en relación a tratamientos, cuidados y avances en el cáncer de mama. Un aspecto en el que la prevención del cáncer de mama se ha vuelto fundamental.

Avances en el cancer de mama

Cirugía conservadora. Es tan efectiva como la mastectomía radical, que consiste en quitar toda la mama, pero se centra sólo en extirpar el tumor y dejar la mama entera, lo que mejora la calidad de vida.

Ganglio centinela
. Esta técnica consiste en inyectar un coloide radiactivo al lado del pezón, identificar el primer ganglio de la axila y quitarlo para comprobar su estado. Si está afectado, se quitan los demás, y si está sano se los deja intactos. Así se evita intervenir la axila en un gran número de mujeres, ahorrándoles muchas molestias, como la típica hinchazón del brazo que sufren las pacientes.

Algunos avances en el cáncer de mama

Algunos avances en el cáncer de mama

Inhibidores de la aromatasa. Estos fármacos hormonales, que actúan bloqueando la enzima aromatasa que favorece la producción de estrógenos, han mejorado el pronóstico de la enfermedad.

Quimioterapia. Los taxanos, bloqueadores el crecimiento celular, han mejorado el pronóstico y elevado la supervivencia cuando se administran tras la cirugía.

Anticuerpos monoclonales. El tratamiento con herceptin ha supuesto un gran beneficio para las mujeres afectadas por uno de los tumores más agresivos, y que suponen el 20% del total.

Cirugía del cáncer de mama

En la mayoría de los casos un tumor maligno debe ser extirpado quirúrgicamente. En la operación de un cáncer de mama también se extirpan los ganglios linfáticos de la axila porque es la única manera de saber si el cáncer ha empezado a expandirse (metástasis). Si aparecen células malignas, el tratamiento adicional incluirá medicamentos o radiaciones (quimioterapia y radioterapia).

En las operaciones de cáncer de mama la cantidad de tejido que se extirpa varía, y hay mucha controversia sobre los procedimientos a seguir para obtener mejores resultados a largo plazo. La particularidad del caso incluye considerar el tamaño del tumor, su localización y el tipo de cáncer.

Cirugía para el cáncer de mama

Cirugía para el cáncer de mama

¿Qué técnicas se utilizan?

Mastectomía radical

Es la extracción de la totalidad de la mama. Hasta hace unos años era la única opción, pero actualmente sólo se utiliza cuando el tumor ha invadido los músculos subyacentes a la mama. En la mastectomía radical se extirpan los músculos pectorales y ganglios linfáticos a lo largo del pecho, y deja poca posibilidades de colocar posteriormente una prótesis como forma de devolver la estética mamaria.

Mastectomía radical modificada

Se extirpan la mama entera y los ganglios linfáticos de la axila, pero se conservan los músculos pectorales. El resultado médico es similar a la mastectomia total y el estético es mejor, facilitándose la reconstrucción protésica.

Mastectomía simple

Se extirpa sólo la mama y una muestra de los ganglios de la axila.

Tumorectomía

Se extirpa sólo el tumor o se realiza un corte para extirpar también parte del tejido de alrededor. También los ganglios son extraídos de la axila. Este método se realiza cuando el tumor es pequeño. Luego se complementa el tratamiento con radiación para erradicar células cancerosas que pudiesen quedar en la zona.

Reconstrucción mamaria

Dependiendo el caso, existen diversos modos de reconstrucción:

Reemplazo por músculo, piel del tejido graso del abdomen o de cualquier otra parte del cuerpo como la espalda.

Prótesis de silicona debajo de la piel o debajo del músculo pectoral.

La reconstrucción mamaria no está relacionada con una posible reaparición del cáncer, pero algunos profesionales opinan que se dificulta el control y diagnóstico durante el seguimiento luego de la aplicación de una prótesis.

Existen, como alternativa, prótesis externas como los sostenes con relleno.

Nuevos métodos de lucha contra el cáncer de mama

Nuevos tratamientos disminuyen la mortalidad del cáncer de mama, el más extendido entre las mujeres del mundo entero, según estudios presentados en el Congreso anual de la Sociedad de Oncología de Estados Unidos.

El estudio más importante, conducido sobre 1.491 mujeres de varios países, reveló que el medicamento docetaxel había reducido el riesgo de recurrencia del cáncer de seno un 32% comparado con la quimioterapia tradicional, tres años después del tratamiento.

Además, esas pacientes -en quienes el cáncer no había superado el estadio de los ganglios linfáticos- registraron una reducción de hasta un 54% de las tasas de mortalidad, y una disminución del riesgo de recurrencia en un 50% cuando el cáncer no afectaba más de tres ganglios, según Jean-Marc Nabholtz, presidente del Breast Cancer International Research Group.

El tratamiento posquirúrgico redujo un 24% la mortalidad de las pacientes, cifras que indican «una mejoría significativa cuando se las compara con uno de los mejores tratamientos disponibles en la actualidad«, estima Nabholtz, profesor de medicina en la Universidad de California en Los Angeles (oeste).

Cáncer de mama

Cáncer de mama

Otra investigación presentada en el congreso, sobre el tratamiento precoz del cáncer de mamas, con un universo de 1.477 mujeres, muestra los mejores resultados de un tratamiento de tamoxifena si se administra al cabo de la quimioterapia.

La tamoxifena, que desacelera el crecimiento de algunos tumores mamarios, se administra desde hace 20 años a los pacientes que padecen un cáncer de mamas avanzado, y más recientemente se utiliza para tratar los cánceres de mamas poco evolucionados.

«Nuestros resultados muestran que es mejor esperar al final de la quimioterapia antes de comenzar la tamoxifena para obtener un beneficio óptimo de la quimioterapia«, señaló Kathy Albain, que condujo el estudio en el Cancer Center de Loyola University en Chicago (Illinois, norte).

Ocho años después del comienzo del estudio, las mujeres que recibieron la tamoxifena tras la quimioterapia tenían una tasa de supervivencia sin recurrencia superior en un 18% a quienes habían recibido los dos tratamientos simultáneamente.

Otros trabajos muestran por primera vez que las mujeres con riesgos genéticos de desarrollar un cáncer de senos o de ovarios pueden reducir un 75% sus riesgos de cáncer mediante la ablación de los ovarios.

El cáncer de mamas es el más extendido entre la mujeres, con 800.000 nuevos casos y 400.000 decesos por año en el mundo. Unos 203.500 nuevos casos se diagnosticarán en Estados Unidos en 2002, donde cerca de 40.000 mujeres sucumbirán a la enfermedad. Este cáncer es la segunda causa de mortalidad entre las mujeres detrás del cáncer de pulmón.

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