El labio leporino: ¿qué es y cuáles son sus consecuencias?

El labio leporino es descrito clínicamente como una hendidura abierta en el labio superior. Según los expertos, se debe a la unión incompleta de los procesos maxilar y nasolateral del feto. Se produce durante el desarrollo de las facciones de la cara, entre el segundo y el tercer mes de embarazo.

Ocurre principalmente en niños con predisposición genética, pero también hay factores y hábitos que pueden influir en su aparición. Una alimentación inadecuada, el tabaquismo y el consumo de alcohol en el embarazo son algunos de estos factores. También hay la influencia de la exposición a sustancias químicas y la falta de vitaminas, como el ácido fólico.

En 2011, se ha estimado que una de cada 750 niños nació con labio leporino. Aunque actualmente no existen cifras exactas sobre su incidencia, se sabe que es una de las malformaciones congénitas más comunes. Puede aparecer solo o acompañado por otros cambios, como el paladar hendido.

¿Cómo se corrige el labio leporino?

El labio leporino no afecta a las funciones vitales del ser humano, pero representa algo negativo para las familias. Esto se debe a su impacto en el aspecto físico del niño y en las consecuencias fisonómicas y emocionales derivadas de dicho problema.

Esta condición anómala implica la formación de fisuras leves o significativas, que suelen expandirse hacia atrás, hasta alcanzar el paladar o la encía. Estas fisuras pueden ser unilaterales o bilaterales, o sea, poner en peligro a uno o ambos lados de la boca.

Dependiendo del caso, se plantea la posibilidad de la realización de una cirugía craneofacial para corregir la situación. Lo que se busca con este tipo de cirugía es permitir que el niño lleve una vida normal. Por lo que lo más recomendable es operar antes de los 12 meses de edad. La gravedad del problema va a determinar si es necesaria una o más intervenciones.

Hay médicos que aconsejan el uso de una prótesis antes de ir a la mesa de operaciones. El objetivo es cerrar la ranura y estirar los músculos del labio. Además, va a proporcionar uniformidad de la nariz y va a reducir el riesgo de asfixia durante las comidas.

Niño con labio leporino

¿A quién afecta el labio leporino y cuáles son sus consecuencias?

No hay evidencias científicas suficientes para explicarlo, pero se ha comprobado que los niños son más propensos a tener labio leporino. Las probabilidades aumentan si hay antecedentes en la familia con el mismo problema, pero esto no es determinante.

Lo cierto es que cuando un niño nace con esta anomalía, las posibilidades de que su hermano también nazca es de 2 a 8%. Lo ideal es buscar el apoyo de un especialista en genética para realizar la detección prenatal. Esto puede ser hecho por medio de ultrasonografías tridimensionales y otros métodos más avanzados.

Los pacientes con labio leporino pueden presentar las siguientes complicaciones:

  • Infecciones en los oídos
  • Pérdida de la audición
  • Deformidad en los dientes
  • Dificultades respiratorias
  • Problemas para ganar peso
  • Retraso en el crecimiento y en el habla
  • Expulsión de la leche por las fosas nasales

Eso sin contar la posible exclusión de la que pueden ser víctimas. Por eso, el tratamiento antes del inicio de la vida escolar es esencial. Va a ser muy útil para prevenir traumas psicológicos que van a perjudicar su confianza y autoestima.

Labio leporino síntomas y tratamiento

Labio leporino síntomas y tratamiento

Cuidado de un niño con labio leporino

Mientras se determina el método más adecuado para el tratamiento, es de vital importancia garantizar la correcta alimentación del bebé. Con la ayuda del especialista, se deben aplicar estrategias para que los alimentos no entren en las vías respiratorias.

Si hay ausencia de paladar hendido, la lactancia puede ser realizada sin mayores problemas. Los biberones pueden ser un buen complemento, pero es necesario hacer descansos cada cinco minutos y evitar que el tiempo de cada toma exceda la media hora.

De la misma manera, es preciso prestar atención para que el flujo de leche sea lento. Y también para que el pezón seleccione la mejilla del lado sano y el líquido no vaya a la garganta. Una vez que el pequeño ha sido operado, se debe mantener el control clínico. Después de algunos años, tal vez sea necesaria la aplicación de terapias de habla o tratamientos de ortodoncia.

Un equipo multidisciplinar ideal para afrontar con éxito el labio leporino debe ser formado por pediatras, terapeuta del habla y odontólogos. Además, también pueden participar enfermeras, psicoterapeutas, otorrinolaringologistas y especialistas en rehabilitación.

La prevención es esencial en los casos en que hay un historial familiar. El conocimiento de esta patología, de las bases genéticas y del correcto control en el embarazo son esenciales.

Otras opciones simples, como la ingesta de ácido fólico pueden hacer la diferencia. Incluso para la prevención de defectos de cierre del tubo neural, que son mucho más graves y delicados.

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