Fiebre amarilla: síntomas de la enfermedad

La fiebre amarilla es transmitida por vectores que portan el virus causante de la enfermedad. El ya conocido mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue y otras enfermedades, puede ser el responsable de la contaminación en el área urbana. En el medio silvestre, es el Haemagogus, que puede infectar incluso a monos.

¿Cuáles son los síntomas de la fiebre amarilla?

1 – Fiebre alta

La fiebre amarilla se caracteriza especialmente como una enfermedad febril aguda, siendo este el síntoma principal de la enfermedad.

2 – Escalofríos

En una época del año en que el calor predomina, los escalofríos son un signo de que algo está mal con tu cuerpo.

3 – Malestar

El malestar es otro síntoma de fiebre amarilla que tiende a parecer otro tipo de problema más simple, como un resfriado ocasional.

4 – Cansancio

Cualquier tipo de cansancio que surge sin haber realizado ejercicio o cualquier tipo de esfuerzo siempre debe de tomarse en cuenta.

5 – Dolores de cabeza

Los dolores de cabeza de quien contrae la fiebre amarilla duran alrededor de 48 horas.

6 – Dolores musculares

De la misma forma que el cansancio, los dolores en el cuerpo, sin motivo aparente, pueden indicar la presencia de esta enfermedad.

7 – Vómitos

Los vómitos pueden surgir en condición moderada cuando se sufre de fiebre amarilla.

8 – Náuseas

Sin un diagnóstico adecuado, estos síntomas pueden confundirse con una gripe o virosis. Por eso, es fundamental consultar a un médico cuando surgen las primeras señales de alerta.

El diagnóstico precoz evita muchos problemas y riesgos a la salud del paciente. En el caso de que se presenten estos síntomas de forma más grave y la enfermedad no se trate correctamente, conlleva el riesgo de una muerte inminente.

Estos síntomas presentados se refieren al marco más leve de la enfermedad; pero en su forma más grave, la persona infectada por fiebre amarilla puede presentar insuficiencia renal y hepática; en otras palabras, problemas severos en el funcionamiento de los riñones y el hígado.

Evitar la proliferación de insectos

El Aedes aegypti es uno de los mosquitos transmisores de la fiebre amarilla. Por ello, un importante elemento de prevención para evitar la fiebre amarilla es cuidar de la higiene de lugares habitables, evitando la cría del mosquito transmisor.

Los terrenos deben ser limpiados periódicamente, evitando la acumulación de escombros, lo que conlleva menos riesgos de insectos. El agua de las lluvias puede concentrarse en los neumáticos viejos, así como en restos de materiales de construcción como tejas, entre otros objetos, por lo que deben de ser desechados o limpiados periódicamente.

Es importante no dejar agua estancada en baldes o botellas. Las macetas de las plantas deben tener su plato cubierto con tierra y los recipientes con agua deben recibir algunas gotas de cloro.

Estas medidas evitan la aparición de larvas del mosquito en el agua. Vale recordar que los cuidados deben ser hechos por toda la familia y la comunidad (calle, barrio, etc.). Concientizar al mayor número de personas que hay ayudará a proteger la salud de todos.

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