Higiene nasal en bebés: 6 consejos

La higiene nasal en bebés es también conocida como irrigación nasal o lavado. Como los bebés son muy delicados, realizar tareas tan simples como la higiene nasal puede ser un problema si no se sabe cómo realizar correctamente este proceso. Sin embargo, todo se trata de ser cuidadoso y de no usar demasiada fuerza.

No es secreto para nadie que la congestión nasal es incómoda. No poder respirar bien es frustrante y acaba con la paciencia de cualquiera, especialmente cuando llega la hora de dormir.

En el caso de los bebés, la cuestión se complica aún más, ya que ellos no pueden limpiarse la nariz solos. Por lo tanto, es importante que los padres los ayuden. De esta forma, serán capaces de destapar las vías respiratorias del moco que se aloja en ellas, bloqueando las vías respiratorias.

¿Cuándo realizar la higiene nasal en bebés?

La higiene nasal en bebés es recomendada cuando no pueden respirar bien debido a la mucosidad que obstruye las vías respiratorias.

Con la correcta higiene nasal en bebés, no sólo ayudamos a los niños a respirar mejor, sino que también evitamos el hecho de que el moco se acumule y se desarrollen problemas como la sinusitis u otitis. Enfermedades muy comunes en los bebés.

Se recomienda hacer el proceso de la higiene nasal en bebés antes de dormir y antes de comer, ya que después podrán comer o dormir sin molestias en las vías respiratorias.

Entretener al bebé

Método alternativo para descongestionar las vías nasales

Un método recomendado para descongestionar las vías respiratorias de los bebés es utilizar un humidificador o encontrar una manera de humidificar el lugar donde el bebé va a permanecer por un tiempo prolongado.

Este método es ideal, especialmente durante el invierno, ya que el calentamiento puede resecar las vías respiratorias y empeorar el problema.

De esta forma, podemos conseguir implementos que nos proporcionan la función de colgar el radiador de agua para que se evapore. Además, también podemos humidificar un cuarto poniendo una olla con agua sobre un radiador.

Recomendaciones previas

  • Lavarse bien las manos. Esto va a prevenir las infecciones.
  • Asegurarte de que el bebé se siente cómodo (así evitarás que se preocupe o grite).
  • Tener todos los utensilios disponibles para poder realizar el proceso rápidamente. Los más comunes son generalmente: suero fisiológico, una jeringa y un aspirador nasal.
  • Tener a mano un pañuelo de tela o una toalla húmeda desechable, en caso de que sea necesario.
  • Ser cuidadosos al manipular la nariz del bebé.
  • No forzar al bebé si se resiste.

Cómo hacer higiene nasal en bebés

Debemos prestar mucha atención a este punto, pues de ello dependerá que el resultado sea favorable y que el bebé se sienta cómodo y no sufra ningún daño.

Cuando se trata de un niño que puede seguir las instrucciones, es mejor enseñarle a inclinar la cabeza hacia delante en un fregadero.

Por otro lado, si es un bebé, tenemos que ponerlo en una superficie suave, como un cambiador o en la cama. Después, debemos tener la certeza de que el bebé está quieto, lo que es un poco difícil. Pero debemos encontrar una manera de hacerlo permanecer lo más tranquilo posible, así que vamos a evitar que se lastime o se sienta incómodo.

Para asegurar que el bebé no se mueva, es mejor tener a alguien para ayudar. Pero si estás sola puedes optar por envolver al bebé en una manta o una toalla para inmovilizarlo, como las camisas de fuerza que le colocan a los locos.

Cómo usar la solución salina o suero fisiológico

Cuando se trata de la higiene nasal en bebés, es pertinente utilizar un suero fisiológico dependiendo de la densidad del moco. Así, cuando el bebé está con mucho moco o este es muy denso, debemos aplicar gotas de suero a través de las fosas nasales.

Pero, si el bebé no está con mucho moco o este no es muy denso, basta con aplicar sólo algunas gotas de suero o solución salina.

Otro hecho que podemos tomar en cuenta para que la higiene nasal en bebés sea más eficaz y provechosa, es que podamos calentar el suero un poco antes de aplicarlo en la nariz del pequeño, esto ayuda a que el líquido moleste lo menos el bebé.

Pasos a seguir para la higiene nasal en bebés

Utiliza una jeringa o gotero para hacer ping a una gota (o más de una, dependiendo del caso) en la apertura de cada fosa nasal. Si lo haces de esta manera, en vez de insertar la punta del instrumento en la nariz del bebé, generas menos molestias.

Cuando el líquido entre en las fosas nasales, no deje que el bebé abra la boca (presione la barbilla, hazlo suavemente), así va a respirar por la nariz y puede expulsar la mucosidad.

No utilices el irrigador o el aspirador nasal directamente, ya que el cuerpo puede expulsar el moco por cuenta propia.

Utiliza el aspirador sólo al darse cuenta de que el moco está muy denso y el bebé no puede expulsarlo lo suficientemente bien.

Cuando uses el aspirador, trate de usarlo con delicadeza y amabilidad. Si eres muy brusca, puedes causar heridas en la oreja o incluso hacer que el moco alcance los oídos y causar una infección.

Los aspiradores más recomendados son los de boca ya que con estos se controla mejor la intensidad de la succión.

Por otro lado, los aspiradores de “peras” están en desuso, ya que no son eficaces.

 

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