Los antibióticos del futuro están en los libros del pasado

La ciencia va a enfrentar a una de las batallas más decisivas e importantes de su historia en los próximos años. El reto será vencer la resistencia bacteriana, la capacidad de las bacterias causantes de enfermedades como la neumonía y la meningitis, que han desarrollado en los últimos años para sobrevivir a los remedios disponibles para combatirlas.

El asunto es tan serio que la propia Organización Mundial de la Salud ya considera que entramos en una era post-antibiótico: hasta las infecciones simples pueden transformarse en un problema mayor debido a dicha resistencia. Se estima que actualmente más de 700 mil personas mueren todos los años por cuenta de micro-organismos resistentes a los fármacos. Si no se hace nada, este número aumentará a 10 millones en 2050.

El uso indiscriminado de antibióticos en los hospitales y en la ganadería fue uno de los factores decisivos para que alcanzáramos este escenario. Pero no es el único: la falta de interés de gobiernos, centros de investigación, universidades e industrias farmacéuticas también contribuyó para que no tuviéramos grandes novedades en el área durante las últimas décadas.

Lo que nos queda ahora es huir como podamos del daño. Y hay un grupo de biólogos, parasitologistas, farmacéuticos e historiadores que decidieron investigar libros medievales con el fin de encontrar las respuestas para un futuro menos terrible. Llamados en inglés Ancientbiotics Team, revisan las bibliotecas de Europa para encontrar y analizar los tratados médicos del siglo 6 en adelante.

Antibióticos del futuro en libros medievales

Antibióticos del futuro en libros medievales

Este trabajo de rescate ya ha dado sus primeros resultados. En 2015, los expertos de la Universidad de Nottingham, en el Reino Unido, decidieron replicar una fórmula para tratar infecciones de los ojos de un documento vikingo llamado “Bald’s Leechbook”, publicado hace más de mil años. La receta es bastante sencilla: basta con aplastar una porción de ajo y la cebolla en un tazón, mezclar con vino inglés y añadir bilis de estómago de vaca.

Cuando la investigación fue publicada hace dos años, nosotros conversamos con Christina Lee, experta en estudios nórdicos e integrante y líder de la investigación británica. Ella confesó que quedó muy sorprendida con los resultados. Hoy en día, se sabe que el Staphylococcus aureus es una de las principales bacterias causantes de esta infección en los ojos. En las pruebas de Christina y su equipo, la poción viking fue capaz de matar hasta el 90% de los animales que, curiosamente, están entre los más resistentes a los antibióticos actuales.

Lo mejor de esto es que la fórmula sólo funcionó cuando los expertos esperaron nueve días entre la fabricación y su uso. Se puede aplicar antes o después del plazo estipulado, pero por alguna razón el resultado no era satisfactorio. La experiencia hizo que los textos medievales pasaran a ser encarados con más seriedad. Es obvio que los alquimistas del pasado no tenían el conocimiento y la tecnología que disponemos hoy en día, pero no se pueden descartar tantos siglos de experiencia, observación, ensayo y error.

Ahora el grupo de expertos está estudiando un libro llamado “Lylye of Medicines”, publicado en 1305 por el médico francés Bernard de Gordon, que describió más de 360 recetas y tratamientos para la tuberculosis, la epilepsia, la lepra y muchas otras enfermedades. El trabajo es lento debido a una serie de dificultades, como adaptar ingredientes antiguos que tenemos disponible en los días de hoy. El siguiente paso implicará probar científicamente las fórmulas para ver si funcionan y pueden convertirse en terapias útiles en algunos años.

Bernard de Gordon

Bernard de Gordon

La historia no termina ahí: hay otros ejemplos recientes de cómo podemos utilizar el conocimiento del pasado. El propio Instituto Karolinska, en Suecia, reconoció esta tendencia y dio el Premio Nobel de Medicina de 2015 para la química china Tú Youyou, que ha descubierto un remedio contra la malaria después de analizar más de 2 mil textos antiguos de la medicina Oriental. El trabajo de la científica ha salvado, sin exageraciones, millones de vidas en las últimas décadas.

En una época en que el mundo parece retroceder en el tiempo — movimientos anti-vacuna y recortes en los presupuestos de la investigación científica, y son sólo dos ejemplos de esta situación catastrófica—, ¿por qué no aprovechar y estudiar lo que ocurrió en la Edad Media a nuestro favor? La resistencia bacteriana es un problema que necesita ser enfrentado con decisión y coraje. El futuro de la humanidad dependerá de ello.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies