Los riesgos de la hormonoterapia en las mujeres

En una conferencia de prensa convocada por el programa Women´s Health Initiative -WHI- (Iniciativa para la Salud en las Mujeres), desarrollado con fondos federales por el National Heart, Lung and Blood Institute (NHLBI), en el seno del National Institute of Health (NIH) de los EE.UU., celebrada el día 9 de julio del 2002, se presentaron por su director Jacques Rossouw los resultados, calificados «de tremenda importancia para las mujeres», de un amplio ensayo clínico diseñado para evaluar la utilización de la hormonoterapia sustitutiva combinada (estrógenos y progestina) a largo plazo, en mujeres menopáusicas, por lo demás sanas, para prevenir el desarrollo de la enfermedad coronaria.

Debido al elevado riesgo de desarrollo de un cáncer invasivo de mama, detectado a estas alturas del ensayo (previsto con una duración 8,5 años) éste ha sido suspendido a los 5,2 años. Los resultados han sido publicados posteriormente en el Journal of the American Medical Association del 17 de julio de 2002.

El amplio ensayo clínico aleatorizado y controlado (mediante un grupo que recibió un placebo) se ha realizado en una población de 16.608 mujeres postmenopáusicas sanas.

Todas las mujeres se encontraban entre los 50 y los 79 años y conservaban su útero. Una vez aleatorizadas, 8.506 mujeres comenzaron a tomar, hacia la mitad de la década de los años 90, una píldora diaria, con una combinación de estrógeno y progesterona (0,625 mg de estrógeno más 2,5 mg de progesterona, una combinación disponible en el mercado farmacéutico de los EE.UU. bajo la marca Prempro) y 8.102 mujeres recibieron un placebo.

Este ensayo no pretendía valorar los riesgos y beneficios a corto plazo de la hormonoterapia utilizada en el tratamiento de los síntomas de la menopausia, como los «sofocos».
Las mujeres participantes en el ensayo fueron seguidas durante una media de 8,5 años, controlando los resultados 2 veces al año, con respecto al desarrollo o no de los siguientes problemas clínicos: cáncer de mama, enfermedad coronaria, accidentes vasculares cerebrales, fracturas y cáncer colorrectal.

La última revisión, realizada en mayo del año 2002, demostró que los resultados eran lo suficientemente significativos como para suspender el ensayo, previsto para que durara otros 5 años. La razón de esta suspensión ha sido que en ese punto los riesgos de la hormonoterapia sustitutiva a largo plazo superaban significativamente a los beneficios.

Hormonoterapia, Menopausia y actividad física

Menopausia y actividad física

Hormonoterapia: beneficios y riesgos

En lo que se refiere a los riesgos, el porcentaje de cáncer de mama ha sido un 26% más elevado en las mujeres que recibían la hormonoterapia combinada que en las que recibían el placebo; del mismo modo, los porcentajes de enfermedad coronaria y de accidentes vasculares cerebrales han sido respectivamente más elevados, en un 29% y en un 41%, en las mujeres que recibieron hormonoterapia combinada.

En lo que se refiere a los beneficios, el porcentaje de cáncer colo-rectal descendió un 37% en el grupo de mujeres con hormonoterapia combinada, mientras que el porcentaje de fracturas descendió un 24%. La conclusión de la WHI ha sido que, sopesando riesgos y beneficios, los riesgos de la hormonaterapia combinada a largo plazo en la menopausia, con finalidad preventiva, sobrepasan claramente a los beneficios.

En un editorial publicado en el mismo número de la revista Journal of the American Medical Association, Suzanne Fletcher, de la Escuela de Medicina de Harvard, Mass., EE.UU, hace algunas puntualizaciones que son clarificadoras y, al mismo tiempo, tranquilizadoras.

En primer lugar, a la vista de estos resultados, se recomienda que los médicos dejen de prescribir la hormonoterapia combinada a largo plazo en las mujeres menopáusicas, ya que incrementa el riesgo de cáncer de mama, enfermedad coronaria y accidente vascular cerebral.

En segundo lugar, conviene subrayar que esta recomendación se refiere únicamente a la hormonoterapia a largo plazo con finalidad preventiva, y no al uso de los estrógenos y de la progesterona a corto plazo para el tratamiento de los síntomas menopausicos, como los «sofocos», indicación en la que se muestran efectivos, con beneficios que sobrepasan a los riesgos, siempre bajo la previa consulta a su médico.

Estos resultados tampoco son aplicables a las mujeres histerectomizadas que reciben estrógenos, ya que se está a la espera de otro ensayo clínico que estará terminado en el año 2005.

En tercer lugar, estos datos, según la declaración de la Women´s Health Initiative (Iniciativa para la Salud en las Mujeres) del 9 de julio del 2002, describen el incremento del riesgo (cáncer de mama, enfermedad coronaria, trombosis y accidente vascular cerebral) de la totalidad de una población y no de incremento del riesgo en una mujer individualmente considerada.

El incremento del riesgo para el cáncer de mama para cada mujer en el estudio de la WHI que estaba tomando estrógeno más progesterona era realmente muy pequeño (menos de 0,1 % por año).
Pero si se aplica este incremento del riesgo a la totalidad de la población durante varios años el número de mujeres afectadas aumentaría llamativamente y se convertiría en un grave problema de salud pública.

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