Microfisioterapia: qué es, para qué sirve y beneficios

La microfisioterapia es una técnica de terapia manual que trata la causa de la enfermedad y no sólo el síntoma. Esto es posible porque nuestro organismo tiene una memoria propia, que es construida a través de micromovimentos imperceptibles de nuestros órganos y células. Con esta memoria, podemos identificar las razones para la pérdida de vitalidad y averiguar la causa o el trauma que explica el origen de las enfermedades y de varios síntomas que afectan la calidad de vida.

El fisioterapeuta especializado en la técnica busca ubicar puntos en el cuerpo del paciente en los que se produce una pérdida de energía vital. La sensación de los micromovimentos del cuerpo orienta al terapeuta a activar el proceso de auto-cura.

Beneficios de la microfisioterapia

Los beneficios proporcionados por la Microfisioterapia son muchos, entre ellos:

  • Mejora del estado emocional
  • Tratamiento de los dolores
  • Estimulación del sistema Inmunológico
  • Identificación de la causa primaria de un síntoma o de una enfermedad
  • Promoción de la salud
  • Prevención de enfermedades

Microfisioterapia

Enfermedades que pueden ser mejoradas por la Microfisioterapia

Muchos de los problemas de salud pueden encontrar una oportunidad de mejora con la microfisioterapia, la cual puede ser aplicada en cualquier edad, desde recién nacidos hasta jóvenes y ancianos, portadores o no de necesidades especiales.

A continuación, te presentamos una lista de las enfermedades que pueden ser mejoradas con el tratamiento:

  • Síndrome del Pánico
  • Depresión común y bipolar
  • Alergias en general
  • Dolores físicos
  • Traumas físicos
  • Traumas emocionales
  • Rinitis
  • Artritis
  • Problemas de presión
  • Problemas respiratorios
  • Fibromialgia
  • Ansiedad
  • Fobias
  • Problemas escolares
  • Falta de atención y concentración
  • Hiperactividad
  • Agresividad

¿Cómo funciona la sesión?

Para un determinado síntoma, son necesarias un máximo de tres a cuatro sesiones. Normalmente, una sesión es suficiente para un buen resultado. La segunda sesión puede ser realizada en función de cómo se desarrolla la primera y si el terapeuta lo considera necesario; o bien, si el paciente, además, presenta quejas.

Las sesiones deben ser espaciadas de tres semanas a un mes, para que el cuerpo pueda desarrollar naturalmente su trabajo de auto-cura. Finalmente, si el problema es agudo, pueden solicitarse dos sesiones seguidas. Después de todo el proceso de tratamiento realizado es conveniente realizar una sesión por año para el mantenimiento. El paciente también puede realizar sesiones cada seis meses para control o si presenta síntomas agudos.

¿Qué sucede después de la sesión?

El trabajo de auto-cura que el cuerpo desarrolla después de la sesión puede provocar un ligero cansancio durante uno o dos días. Por eso, es conveniente que el paciente descanse después de la sesión, no realizando esfuerzo físico innecesario.

Imagen microfisioterapia

Para reducir el cansancio y auxiliar el proceso, se aconseja la ingesta de 1,5 a 2 litros de agua por día, en los días posteriores a la sesión, con el fin de facilitar el trabajo de eliminación de las cicatrices.

Cabe señalar que la microfisioterapia, en la mayoría de los casos, deberá de ser recomendada por un médico que conozca la situación de salud del paciente; con el fin de evitar riesgos y maximizar sus beneficios.

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