Parkinson: signos, síntomas y tratamiento

Los síntomas del Parkinson, como temblor, rigidez y movimientos lentificados, generalmente, comienzan de forma sutil y, por lo tanto, no siempre se detectan en la fase más inicial. Sin embargo, con el pasar de algunos meses o años, van evolucionando y empeorando cada vez más evidentes, siendo necesario iniciar el tratamiento para que la persona portadora pueda tener una vida con calidad.

Para sospechar de esta enfermedad, que es un tipo de degeneración cerebral, es necesario tener algunos signos y síntomas que surgen en conjunto o empeoran a lo largo del tiempo, siendo aconsejable consultar con un neurólogo o geriatría para confirmar el diagnóstico.

Signos prematuros del Parkinson

Cuando el cirujano inglés James Parkinson (1755-1824) publicó el artículo «Un ensayo sobre la parálisis agitante», en el inicio del siglo 19, no debía sospechar sobre la cantidad de repercusiones en el organismo de la enfermedad bautizada con su apellido. En las palabras del médico, esta podía ser resumida como «temblores y movimientos involuntarios, disminución de la potencia muscular, propensión a doblar el tronco hacia adelante y pasos a ritmo de marcha». Su texto decía que los primeros signos serían debilidad y ligera inestabilidad en los miembros.

Casi 200 años después del relato del pionero de la medicina, se ha descubierto que la enfermedad da pistas mucho antes de lo que se esperaba – y algunas de ellas son muy diferentes de lo que se ha creído durante años.

Investigadores de la University College de Londres, en Inglaterra, reunieron información sobre 8 mil pacientes con Parkinson y 46 mil personas sin que no presentaban este problema de salud. Con base en una enorme base de datos, fruto de 16 años de lucha, han logrado identificar una serie de síntomas que aparecen más tarde.

Fue así como se supo que algunos de los síntomas se presentan con hasta diez años de antelación al diagnóstico. «Es importante conocerlos porque hoy sabemos que la detección temprana está relacionada con una mejor calidad de vida», defiende el neurólogo Anette Eleonore Schrag, líder del estudio publicado en la prestigiosa revista The Lancet. ¿Quieres saber cuáles son?

Rigidez y falta de equilibrio

Para funcionar con maestría, nuestro cerebro depende de una porción de mensajeros químicos. La dopamina es uno de ellos. Entre otras funciones, este neurotransmisor está detrás de nuestra capacidad de sentir placer y participa en la coordinación motora. Así que imagina si las fábricas de dopamina dejan de funcionar. Ahora bien, esto es lo que sucede en el Parkinson: las neuronas productores de la sustancia mueren. El proceso es gradual y el cerebro va perdiendo la capacidad de organizar el cuerpo.

Acciones triviales como caminar y recoger un objeto se vuelven complicadas. «Es como si el gobierno federal no tuviera el control de la situación, y cada estado empezara a actuar de forma independiente, sin coordinación», compara el neurocirujano Manuel Jacobsen, del Hospital Sirio-Libanés de Sao Paulo. Este desorden interno es acompañado por la rigidez en la musculatura de las piernas y de los brazos. Y luego se desemboca en la pérdida de equilibrio, que da margen a caídas y fracturas.

Depresión y el nerviosismo

Los expertos dicen que el Parkinson y ciertas condiciones psiquiátricas, como la depresión, van de la mano. Esto es así porque los desajustes en los niveles de dopamina desalinean la oferta de otros mensajeros químicos cerebrales como la serotonina, ligada a la sensación de bienestar. Este lío molecular interfiere en el ánimo y genera, con frecuencia, cambios repentinos de humor.

Temblores

A pesar de ser la marca registrada de la enfermedad, no siempre se manifiestan. «Aproximadamente el 40% de los pacientes nunca llegan a temblar», según el neurólogo André Felício, del Hospital Israelita Albert Einstein. Los movimientos involuntarios son el resultado de la muerte de las células nerviosas en un área específica de la masa gris. Los temblores se vuelven más graves y evidentes cuando el 70% de estas neuronas están desactivadas. Según el estudio inglés, sin embargo, algunos individuos comienzan a presentar este marco de manera sutil, una década antes del diagnóstico. En caso de que se perciban temblores acompañados de falta de firmeza en las manos, s debe de recurrir a un médico.

Estreñimiento

Quién lo diría: el estreñimiento puede ser señal de degeneración en el sistema nervioso (sobre todo en el cerebro). La investigación en la Universidad College de Londres, señala que la dificultad de ir al baño es uno de los principales síntomas de la enfermedad en los diez años que suelen preceder a su detección. «El concepto de que el Parkinson tiene otras complicaciones, además de las manifestaciones musculares está revolucionando la idea que teníamos al respecto», analiza el neurólogo André Felício. Algunas corrientes especulan que el trastorno comienza en el tronco encefálico, una estructura que se encuentra entre la médula espinal y el cerebro. La muerte de las neuronas productores de dopamina allí sería el primer capítulo de la evolución de la enfermedad. Es precisamente en ese lugar que se deñan los nervios responsables de transmitir los comandos para que el intestino funcione derecho. «De ahí los movimientos peristálticos, esas contracciones que empujan el bolo fecal para abajo, se verán perjudicados», explica el neurólogo Carlos L, de la Universidad Federal de Ciencias de la Salud de Porto Alegre.

Disfunción eréctil

Años antes de que el mal esté instalado, los parksonianos pueden experimentar obstáculos para conseguir o mantener la erección. «Este síntoma está relacionado a fallas en el sistema nervioso autónomo», enseña el médico Delson José da Silva, de la Academia mexicana de Neurología. El sistema a que él se refiere es nuestro piloto automático – un conjunto de nervios que controla diversas funciones inconscientes del cuerpo, en el caso de la respiración, los latidos del corazón y de la respuesta a estímulos externos, como el endurecimiento del pene en una situación sensual. Para complicar las cosas, la depresión, que también suele ser un síntoma del Parkinson, a veces se entromete en la historia, una vez que inclina la libido. En las mujeres, la pérdida de deseo sexual, causada por la escasez de dopamina y serotonina, también puede ser una señal temprana del trastorno.

Incontinencia urinaria

Las idas excesivas al baño para hacer pis también informan de que algo no va bien con las neuronas. «En el Parkinson, pequeños volúmenes de líquido provocan espasmos de la vejiga, lo que se traduce en el deseo frecuente de orinar», explica L. Los músculos que recubren las paredes internas del órgano se descontrolan. Y esto, no cuesta reforzar, es culpa de la brecha de los mensajes de los nervios que llegan a la vejiga. Brecha que rinde una voluntad de sacar agua de la vejiga a toda hora, incluso aunque no haya mucha orina para expulsar.

Presión baja

Salir de la cama rápido o estar en pie de repente después de algún tiempo sentado es una pesadilla para quien tiene la hipotensión ortostática, un tipo de baja presión que ocurre cuando se cambia de posición. Esto conduce a mareos, náuseas, palpitaciones y, en algunas situaciones, hasta desmayos. «Al levantarse de una silla, por ejemplo, algunos receptores dispersos en el organismo trabajan para ajustar la circulación de la sangre a la nueva postura», cuenta Delson José da Silva. Sólo que este mecanismo es coordinado por el sistema nervioso autónomo, que comienza a presentar daños cuando el Parkinson se establece. De esta forma, el problema también puede propicia caídas temporales en la presión.

Que quede claro: la presencia de este marco, así como de la incontinencia urinaria, estreñimiento y temblores, no significa que el sujeto tendrá Parkinson en el futuro. Pero son, sin duda, una alerta para que un especialista sea buscado, sobre todo si aparecen en conjunto. Cuando la enfermedad es progresiva, acaba diagnosticada más temprano, el tratamiento es más efectivo y ayuda a frenar su avance.

Nuevos síntomas del Parkinson

  • Pérdida de olfato

  • Trastornos del sueño

  • Modificaciones en la postura

  • Poca expresión facial

  • Escritura borrosa y letras pequeñas

Principales signos y síntomas del Parkinson

1. Temblor

El temblor del Parkinson ocurre cuando la persona está parada, en reposo, y mejora al hacer algún movimiento. Es más común en las manos, siendo un temblor con gran amplitud, que imita el movimiento de contar el dinero, pero también puede aparecer en la barbilla, los labios, la lengua y las piernas. Es más común que sea asimétrico, es decir, en sólo un lado del cuerpo, pero esto puede variar. Además de esto, es común que empeore en situaciones de estrés y ansiedad.

2. Rigidez

La rigidez de los músculos también puede ser asimétrica o estar más presente en algún lugar del cuerpo, como los brazos o las piernas, dando una sensación de estar endurecido, impidiendo actividades como caminar, vestirse, abrir los brazos, subir y bajar escaleras, además de dificultad para realizar otros movimientos. También es común que haya dolor muscular y cansancio excesivo.

3. Movimientos lentificados

Situación conocida como bradcinesia, que ocurre cuando hay una disminución de la amplitud de los movimientos y la pérdida de ciertos movimientos automáticos, como el parpadeo de los ojos. Así, la agilidad para hacer movimientos rápidos y amplios se ve comprometida, lo que dificulta la realización de tareas simples, tales como abrir y cerrar las manos, vestirse, escribir o masticar.

Así, el caminar se vuelve arrastrado, lento y con pasos cortos, hay, también, una disminución del balanceo de los brazos, lo que aumenta el riesgo de caídas. Hay una disminución de las expresiones del rostro, una voz ronca y baja, dificultad para tragar los alimentos, con náuseas, y una escritura lenta con letras pequeñas.

Principales síntomas del Parkinson

Principales síntomas del Parkinson

4. Postura encorvada

Cambios en la postura están presentes en las fases más avanzadas y finales de la enfermedad, que comienza con una postura más agobiada, que si no se trata, puede evolucionar hacia la contracción de las articulaciones y la inmovilidad.

Además de la columna encorvada, otras alteraciones de la postura más comunes son la inclinación de la cabeza, los brazos mantenidos para la parte delantera del cuerpo, más allá de las rodillas y los codos flexionados.

5. Desequilibrio

La rigidez y lentificación del cuerpo hacen que haya dificultad de controlar los reflejos, lo que hace difícil mantener el equilibrio, estar de pie sin ayuda y mantener la postura, con gran riesgo de caídas y dificultad para caminar.

6. Congelación

En algunos momentos, se puede tener un repentino bloqueo para iniciar movimientos, conocido como congelación o freezing, siendo común que ocurra mientras la persona camina, habla o escribe.

A pesar de que estos signos y síntomas del Parkinson son característicos, muchos pueden ocurrir en otras enfermedades que causan trastornos del movimiento, como el temblor esencial, la sífilis avanzada, tumor, además de los trastornos del movimiento causados por medicamentos o por otras enfermedades como la parálisis supranuclear progresiva o la demencia por corpúsculos de Lewy, por ejemplo. Para confirmar que no hay ninguna de estas enfermedades, el médico debe realizar una evaluación minuciosa de los síntomas, el examen físico y neurológico, además de solicitar los exámenes como resonancia magnética, disfagia y exámenes de sangre.

Otros síntomas comunes del Parkinson

Además de los síntomas citados, que son fundamentales para sospechar de la enfermedad de Parkinson, hay otras manifestaciones que también son comunes en la enfermedad, como:

  • Alteraciones del sueño, como insomnio, pesadillas o sonambulismo
  • Tristeza y depresión
  • Mareo
  • Dificultad para sentir olores
  • Sudor excesivo
  • Dermatitis o irritación de la piel

Los síntomas del Parkinson pueden estar presentes en mayor o menor intensidad, de acuerdo con el desarrollo de la enfermedad de cada persona.

Algunos síntomas del Parkinson

Algunos síntomas del Parkinson

Qué hacer si sospecha de Parkinson

En presencia de síntomas que indiquen la existencia de Parkinson, es importante consultar a un neurólogo o un geriatría para que se realice una evaluación clínica completa, con análisis de los síntomas, el examen físico y solicitar exámenes que identifiquen si hay otro problema de salud que pueda estar provocando estos síntomas, ya que no existe un examen específico para el mal de Parkinson.

Si el médico confirma el diagnóstico, se va, también, indicar medicamentos que ayudan a reducir los síntomas, especialmente los temblores y la lentificación de los movimientos, como la Levodopa, por ejemplo. Además, es muy importante hacer fisioterapia, y otras actividades que estimulen el paciente, como la terapia ocupacional y la actividad física, para que él aprenda a superar algunas de las limitaciones causadas por la enfermedad, lo que nos permite mantener una vida independiente.

Parkinson: síntomas comunes, además de los temblores

Cuando pensamos en la enfermedad de Parkinson, de inmediato nos viene a la mente un anciano cuyas manos tiemblan frecuentemente. Y a pesar de ser uno de los síntomas más importantes en la descripción de la enfermedad, no es el único, y mucho menos se encuentra presente en todos los pacientes.

Por eso, a continuación, enlistamos otros síntomas comunes del Parkinson:

Síntomas motores del Parkinson

Además de los temblores en momentos de reposo, el Parkinson es descrito en relación con otros signos motores, como:

Rigidez de los músculos: los músculos se vuelven más duros y pueden doler al realizar movimientos.

Acinesia o brandicinesia: es una condición específica del Parkinson en el que los movimientos se vuelven lentos, pero sin perder la fuerza.

Cambio en la postura y el equilibrio: el paciente puede presentar una ligera inclinación hacia delante, dificultades al caminar y mayor riesgo de caídas.

Reducción del sentido del olfato: este síntoma es conocido desde hace poco tiempo, aunque hoy en día es utilizado como diferencial de diagnóstico para la enfermedad de Parkinson, ya que, incluso, los síntomas motores pueden confundir este cuadro con otras enfermedades.

No se sabe a ciencia cierta por qué, pero el proceso degenerativo del Parkinson alcanza también a las células que conectan la nariz al cerebro, lo que afecta no sólo el olfato, sino también el paladar.

Síntomas del Parkinson

Estreñimiento: El Parkinson puede afectar el sistema nervioso autónomo, responsable de las funciones del organismo que se llevan a cabo de forma automática, sin que tengamos conciencia – como respirar o parpadear.

Esto también influye en la movilidad del intestino, lo que puede traer la famosa prisión de vientre. Además, el estreñimiento también puede verse agravado por los medicamentos utilizados en el tratamiento.

Los cuidados en este caso son los mismos que para cualquier tipo de estreñimiento: cambios en la alimentación, como la inclusión de fibras y líquidos; además de actividad física, en la medida de las posibilidades.

Trastornos del sueño: Una persona con Parkinson puede tener una serie de trastornos del sueño, como insomnio (al comienzo o al final de la noche), síndrome de las piernas inquietas, apnea del sueño, etc… Como consecuencia, el paciente no duerme bien. Esto genera una somnolencia excesiva, lo que aumenta el riesgo de caídas.

Y cuando pensamos en las causas de estos problemas, principalmente en el insomnio, existe la posibilidad de que los propios síntomas motores sean los responsables de los despertares o micro-despertares (aquellos que no son perceptibles, pero cortan el ciclo del sueño) a lo largo de la noche.

Demencia: La enfermedad de Parkinson está ligada a la reducción de la dopamina, sustancia química del cerebro que las células nerviosas utilizan para ayudar a controlar los movimientos musculares. El Parkinson se produce cuando las células nerviosas del cerebro que producen esta sustancia son destruidas lenta y progresivamente. Estas células están depositadas, principalmente, en la materia gris.

Temblores Parkinson

Sin embargo, hoy se sabe que este marco también afecta a otras neuronas, por eso, se producen los síntomas de la demencia en los cuadros más avanzados de la enfermedad.

El tratamiento para el mal de Parkinson, o la enfermedad de Parkinson, incluye el uso de medicamentos, prescritos por el neurólogo o geriatría, como la Levodopa, Pramipexol y Seleginina, por ejemplo, que ayudan a disminuir los síntomas ya que aumentan la dopamina y otros neurotransmisores en el cerebro, que quedan reducidos en las personas con esta enfermedad.

En los casos en que no hay mejora con el uso de estos medicamentos, también es posible realizar un procedimiento quirúrgico, llamado estimulación cerebral profunda, que puede disminuir algunos de los síntomas, y disminuir la dosis necesaria de los medicamentos. Además, la práctica de la fisioterapia, la terapia ocupacional y la actividad física también son importantes para ayudar a mejorar la fuerza y el equilibrio, lo que refuerza la autonomía.

Tratamiento para el Mal de Parkinson

Tras el diagnóstico de la enfermedad, el médico prescribirá el uso diario de medicamentos accesibles a través de farmacias particulares, como:

  • Levodopa Prolopa, Sinemet, Madopar
  • Anticolinérgicos
  • Akineton (Biperideno)
  • Gentin (Benzatropina)
  • Artrane (Triexifenidril)
  • Kemadrin (Prociclidina)
  • Amantadina
  • Inhibidores de la Monoamino Oxidasa B Niar, Deprilan (Seleginina)
  • Tasmar (Tolcapona)
  • Comtan (Entacapona)
  • Agonistas de la dopamina
  • Permax (Pergolida)
  • Parlodel (Bromocriptina)
  • Mirapex (Pramipexol)
  • Requip (Ropinirol)
  • Apokyl (Clorhidrato de apomodorfina)

En general, el tipo de medicamento más utilizado es la Levodopa, sin embargo, el médico decidirá qué combinaciones de indicar, dependiendo del estado general de salud, de la etapa de la enfermedad, la hora del día que los síntomas se intensifican y los efectos secundarios de los medicamentos.

Además de esto, para el tratamiento de otras condiciones como la depresión, la agitación y el insomnio, comunes en esta enfermedad, el médico puede prescribir otros tipos de medicamentos, como antidepresivos, antipsicóticos y ansiolíticos.

Ya el canabidiol, que es un medicamento hecho a partir de la planta de la marihuana, Cannabis Sativa, que actúa en el cerebro, puede usarse en algunos casos de alucinaciones y alteraciones del sueño en la enfermedad de Parkinson, además de ser útil para otras enfermedades psiquiátricas, no estando indicado para todos los casos de la enfermedad.

Diferentes tratamientos en el mal de Parkinson

Diferentes tratamientos en el mal de Parkinson

Fisioterapia y otras terapias en el tratamiento para el Mal de Parkinson

El tratamiento fisioterapéutico puede ser iniciado tan pronto como el diagnóstico se confirma, es una buena forma de ayudar a estimular el movimiento y la calidad de vida de la persona, ya que mejora la fuerza, la coordinación y la amplitud de los movimientos, reduciendo el desequilibrio natural de la enfermedad y prevenir contracturas y caídas. Las sesiones pueden ser diarias o, al menos, 2 veces a la semana. Conozca algunos de los objetivos y tratamientos de la terapia contra el Mal de Parkinson.

Otras formas importantes de estimular a la persona con Parkinson es la realización de fonoaudiología, para mejorar la capacidad y la voz, ronquera y la capacidad de deglución, además de terapia ocupacional y actividad física, ya que ayudan a estimular la independencia, la capacidad de realizar las actividades diarias y el auto-cuidado.

Un nutricionista puede indicar como adecuar la dieta, a fin de facilitar la alimentación y combatir síntomas como la acidez, el estreñimiento y falta de apetito. Así, en los casos más avanzados, se recomienda optar por alimentos de fácil deglución y que disminuyen el riesgo de engasgo, como sopas espesas, golpes en la licuadora, vitaminas de frutas, puré y caldo, por ejemplo, y la carne ya debe estar cortada o trozada en tiras en un plato para facilitar la masticación.

¿Cuándo se recomienda hacer cirugía?

El procedimiento quirúrgico para tratar el Parkinson es la estimulación cerebral profunda, realizada en los casos en los que no hay mejora con el uso de medicamentos o cuando estos ya no hacen más efecto.

Esta técnica consiste en colocar un pequeño electrodo en la región del cerebro afectada por la enfermedad, y ayuda a reducir o disminuir algunos de los síntomas, mejorando la calidad de vida de la persona.

Trabajan en alternativas contra la enfermedad de Parkinsons

Trabajan en alternativas contra la enfermedad de Parkinson

Las esperanzas de control del Parkinson

Echa un vistazo a cuatro noticias prometedoras en el tratamiento del Parkinson:

Células madre

En el Instituto D’Or de Investigación y Enseñanza, en Río de Janeiro, los científicos frenaron la enfermedad en el laboratorio utilizando células madre y dosis de quimioterapia.

Cerraduras trabadas

Un remedio creado por el Instituto de Enfermedades Neurodegenerativas Garvan, en Australia, bloquea el Parkinson al interferir directamente en los receptores de dopamina.

En la flora intestinal

Una molécula producida por la bacteria E. coli, que vive en el intestino, ayuda a inhibir el proceso de degeneración cerebral, según un equipo de la Universidad de Michigan, en los Estados Unidos.

Marihuana

Un trabajo de la Universidad de Sao Pablo revela que el canabidiol, uno de los componentes de la hierba (y que no genera efectos psicóticos), mejora la calidad de vida de las personas que sufren de esta enfermedad.

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