Síntomas del dengue pueden ser confundidos con los de la gripe

Entre los síntomas del dengue, los más comunes son la fiebre alta, dolores en el cuerpo, erupción en la piel, náuseas y vómitos, entre otros. Pero, ¿sabes cómo diferenciar los signos a la hora de buscar un médico?

Esta pregunta es importante porque, como el clima se está calentando, los casos de dengue en países con clima tropical tienden a aumentar. Con la intensificación de las lluvias en el verano, los focos del mosquito Aedes aegypti suelen ser más frecuentes que en épocas del año con menor precipitación.

Los brotes de fiebre amarilla, otra enfermedad provocada por el mosquito, también se han descrito en algunos países.

Como todos estamos sujetos a la fiebre del dengue, es fundamental saber identificar los principales síntomas de la enfermedad, además de conocer los procedimientos de diagnóstico y realizar el tratamiento del dengue, siempre según la indicación médica.

Síntomas del dengue

Lo primero que debes saber es que después de la picadura del mosquito existe el período de incubación del virus del dengue dentro del organismo, que suele durar de 5 a 7 días, pero que puede llegar hasta dos semanas.

Esto significa que no manifestarás los síntomas del dengue, hasta que el tiempo de incubación termine. De la misma forma, ningún examen de sangre puede acusar la presencia del virus, mientras que los primeros signos de la enfermedad no aparecen.

¿Cuándo consultar a un médico?

Ya debes haber visto mucho por las noticias que la mejor forma de combatir el dengue con eficacia es realizar el diagnóstico rápidamente. Entonces, tan pronto como aparezcan los síntomas iniciales, busca atención médica.

Es preciso estar atento, porque muchos de los síntomas de la fiebre del dengue pueden ser fácilmente confundidos con los de una gripe fuerte. Pero hay algunas diferencias fundamentales entre las dos enfermedades que debes tener en cuenta.

El primer aviso de la fiebre del dengue es la fiebre alta, que puede llegar a los 39° y dura alrededor de 48 horas. Junto a ella suelen venir:

  • Dolores de cabeza, especialmente en la región detrás de los ojos.
  • Dolores musculares y en los huesos.
  • Dolores de estómago y náuseas, pudiendo producirse vómitos y diarrea.
  • La aparición de manchas rojas esparcidas por la piel.
  • Posibles desmayos.
  • Dificultad en la ingesta de líquidos.
  • En los casos más graves, la enfermedad puede evolucionar a un cuadro de hemorragia — la llamada dengue hemorrágico.

Esto sucede porque el dengue causa una inflamación generalizada de los vasos sanguíneos, lo que los hace más permeables a la salida de la sangre, y también se produce una caída abrupta en el número de plaquetas, que tienen la función importante de la coagulación.

En una persona sana, por ejemplo, la cantidad de plaquetas debe estar por encima de las 150 mil. Mientras que en un cuadro de dengue hemorrágico, este número puede caer a menos de 20 mil.

Si hay cualquier signo de sangrado, es la hora buscar ayuda médica, ya que el dengue, si no es tratado, puede conducir a la muerte.

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