Todo lo que tienes que saber sobre la transmisión del VIH

A pesar de parece obvio para algunos, no todo el mundo sabe cómo se transmite el VIH. Aún hoy, existe el pensamiento de que las personas que han dado positivo son “peligrosas” y que se debe evitar el contacto cercano con quien tiene el virus del Sida para que no se “transmita”.

Mucho ha cambiado desde que los primeros casos de la enfermedad surgieron, en el inicio de la década de los 80, principalmente en lo que respecta a la calidad de vida de quien contrajo el virus.

Si antes, el recibir el diagnóstico positivo para VIH era una verdadera sentencia de muerte, hoy en día es perfectamente posible vivir bien y con salud, gracias a terapias antirretrovirales y a las políticas públicas que han facilitado el acceso a los medicamentos.

El estigma que acompaña a esta población, sin embargo, resiste hasta los días de hoy. No se considera más al Sida como el “cáncer gay”, porque ya se sabe que el virus puede entrar en el organismo de cualquier persona por diversas situaciones.

Pero incluso entre las situaciones de riesgo, algunos mitos han perdurado con el tiempo. Por eso, separamos a continuación todas las formas de transmisión del virus del sida, para saber exactamente cómo se transmite.

¿Cómo se transmite el VIH?

El VIH sólo se puede transmitir cuando está presente en los fluidos corporales — y la mayor concentración de VIH se encuentra en la sangre, el semen y los fluidos vaginales.

Las formas más comunes de transmisión del VIH son:

  • Relaciones sexuales sin protección.
  • Sexo oral sin condón: es considerado de bajo riesgo, pero las posibilidades aumentan si se produce la eyaculación en la boca.
  • Sexo anal sin condón: es el tipo de sexo más susceptible a la infección por el virus.
  • Sexo pene-vaginal sin condón: aunque se produzca en números relativamente más bajos si se compara con otras formas de transmisión, la transmisión también puede ocurrir.

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Transmisión vertical del VIH

La transmisión vertical es el nombre dado a la transmisión de VIH de madre a hijo, que puede ocurrir durante la gestación, durante el parto y hasta por medio de la lactancia.

Aunque no es verdad que toda mujer que padezca el virus pueda transmitirlo a su bebé. Hay formas de evitalor, siempre que se incluya el tratamiento para el VIH en el periodo pre-natal y se haga el debido seguimiento médico durante todo el período del embarazo.

Hoy en día, este es uno de los principales objetivos de las entidades de salud pública internacionales: reducir a cero el número de transmisiones verticales.

Además, existen otras formas de transmisión del virus del VIH, como lo son:

  • Contacto directo con sangre infectada.
  • Uso compartido de jeringas contaminadas: común entre los usuarios de drogas inyectables, principalmente en Europa y en los Estados Unidos.
  • Transfusión de sangre: poco probable hoy en día gracias a las técnicas de detección desarrolladas.
  • Accidentes de trabajo: comunes con médicos y enfermeros, que pueden entrar en contacto con la sangre de pacientes al pincharse con una jeringa o cortarse.

Condiciones para que se produzca la infección

Para que se produzca la posible transmisión del virus del VIH, son necesarias algunas condiciones. La primera de ellas, y la más obvia también, es que la transmisión del VIH se produzca desde una persona que ya tiene el virus a una persona sana.

Sin embargo, hay por lo menos otras dos condiciones fundamentales para que la llamada “conversión” se produzca; a continuación las mencionamos:

El virus debe entrar en la corriente sanguínea para que la infección ocurra. Es importante resaltar, en este punto, que entrar en contacto con un fluido que contenga el virus del VIH, como tocarlo con el dedo, no es suficiente para provocar la infección.

También es necesario que haya una cantidad suficiente del VIH en fluido corporal para que la infección ocurra.

Mitos sobre la transmisión del VIH

Las únicas formas de transmisión del virus del VIH son a través de relaciones sexuales desprotegidas, el uso compartido de jeringas, transfusión de sangre, accidentes ocupacionales (contacto con material biológico, objetos punzantes o cortantes) y por medio de la transmisión vertical, que pasa de la mujer embarazada al bebé durante el embarazo, en el parto o durante la lactancia.

La transmisión ocurre por medio del intercambio de fluidos corporales de una persona que ya tiene el virus a otra que no la tiene. Estos fluidos son la sangre, el semen y el líquido seminal y vaginal.

Existen, sin embargo, algunos fluidos corporales que no tienen concentración de virus, y que no son capaces de provocar la infección. Estos son:

  • Orina
  • Saliva
  • Lágrimas
  • Heces
  • Sudor

Otro mito que aún resiste al tiempo, es el de que las personas que padecen de VIH deben separar sus pertenencias personales de las de sus familiares. El virus no puede transmitirse de esta manera, debido a que el VIH no sobrevive fuera del cuerpo humano por mucho tiempo. La convivencia de una persona que vive con el VIH con otras personas, por lo tanto, debe ser normal y encarada con naturalidad por todos.

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